Este post lo tendría que haber escrito a principios de semana, pero no he tenido tiempo de sentarme a meditar y recordar lo que pasó y escribirlo, exceptuando ayer, día en el que no hice nada, ni siquiera encender el ordenador (sí, lo sé, es raro en mi, hasta mi madre pensaba que estaba enferma) pero de hoy ya no pasa que sé que hay gente que lo está esperando.
Es largo, si lo hubiera resumido me tendría que haber dejado detalles importantes, tomad un ratito para leerlo, que sé que os reiréis :-P
El caso es que el sábado por la noche estábamos Los Curris* paseando por la Feria de Santa Cecilia del pueblo vecino cuando nos empezó a picar el hambre y nos dispusimos a buscar un lugar donde podernos sentar (si no nos podíamos sentar Aldo no quería entrar) y donde llenar nuestros hambrientos estómagos.
Por recomendación de uno de los feriantes (pa’que coño te fías de un feriante…??!!), nos dispusimos a entrar a un barecillo más bien escondido y de no muy buen ver.
El local de no más de 30m2 (que micropiso más desaprovechado) estaba habitado por los cuatro clientes habituales de cremallera floja y mirada sucia y por una camarera-cocinera que, según Aldo, pasaba perfectamente por una andaluza “tintá” de rubio de bote (y Aldo de tintes debe saber que pa’algo es hijo de “Ramona la Peluquera”). La mujer tras recuperarse del sobresalto por ver reventado el aforo del local tras nuestra llegada, se dispuso a tomarnos nota:
- ¿Qué tienes de tapas?
- ¿Tapas?…yo no “enthiendo”
- Tapas…para picar…
- ¿Qué son tapas?
- Platitos pequeños…
Tras tres intentos fallidos Álvaro, Nando y yo decidimos levantarnos y mirar en la nevera-mostrador que había en la barra y gritando, como si de una lonja se tratara, voceamos a nuestros amigos la amplia oferta:
- Albóndigas en salsa, magro en salsa y boquerones.
- Pues ya está, eso.
Decir que también había sangre hervida, muslitos de cangrejo y algo más…pero por el aspecto parecía más recomendable no aventurarnos a probarlo.
Nos tomó nota de las tapas y se nos quedó mirando…
- ¿De bocadillos que tiene?
- Lo siento yo no “enthiendo”…(la mujer se veía hasta el cuello para hablar con nosotros) y estoy sóla.
Y aquí fue cuando intentamos fardar de niños cultos y metimos la pata hasta la ingle, vamos que si llegan a estar los tíos de blanco de Cuatro con los puntos rojos hubiéramos querido desaparecer todos a través de ellos.
- Where are you from?
- ¿Qué?
- Do you speak English?
- Mira, yo soy de Ucrania…yo dos años viviendo aquí y medio año trabajando aquí.
Momento gotita de dibujo manga, caída de espaldas, sacudida de patitas en el aire y todo lo que queráis añadir…menudo corte.
Vale, pues pasamos al plan B…apáñate con el idioma universal de los gestos.
- Bocadillos, con pan (que putada no poder reproducir los gestos de David cuando pidió “medio montadito” jajaja)
- Ah..pan, vale, allí en la pizarra están.
Los bocadillos no, el listado de los bocadillos que nos podían hacer…pero ya nos íbamos entendiendo. Se repite el momento lonja pero ya en plan cachondeo:
- Tenemos bocadillos de pechuga, de “becon” (tal cual estaba escrito), de jamon york, de lomo (que resultó ser lomo adobado), de atún y de tortilla oigaaaa…!!
Los clientes aguanta-barras ya nos empezaban a mirar raro mientras se peleaban con/por el mando de la tele para cambiar de canal.
Pedimos cada cual el nuestro y la bebida, agua para todos menos Aldo y yo que pedimos Coca-Cola (como podéis ver en la nota sólo nos cobraron una).
Y aquí empieza el espectáculo…(sí, hay cosas más fuertes)
1-.La mujer nos trae las copas, con los dedos metidos dentro (nivel de asquillo 1)
2-. Me doy cuenta de que sus uñas llevan la manicura francesa pero negra de la roña que se maneja la buena señora y se lo comento a los demás (nivel de asquillo 2)
3-. Nos trae las Coca-Colas abiertas, aceptable ya que lo hacen en muchos bares pero allí era sospechoso, nos traen las botellas de agua…con el cierre de seguridad abierto y el nivel del agua a distintas alturas en las botellas…sí, estabas rellenas (nivel de asquillo 3 y subiendo…)
4-. Nos traen las albóndigas, uno de los clientes habituales empieza a hacernos de camarero porque la mujer no daba abasto. 7 albóndigas…una para cada uno, momento de “me río por no llorar y alé! ir cogiendo cada uno la vuestra”
5-. Llega el magro en salsa, digamos que esta vez salíamos a dos trozos por cabeza pero…el plato traía sorpresa…un pelo colgó del tenedor de Álvaro tras haber pinchado todos. Sí, lo que no mata engorda, pero María, que ya había entrado con el estómago revuelto empezaba a ponerse pálida…y los demás a buscar la cámara de “Inocente Inocente” porque aquello empezaba a rayar lo increíble. (nivel de asquillo 4 y siguió subiendo)
6-. Una compatriota de la camarera-cocinera toda “emperifolla” empieza a traernos los bocadillos, cada uno de una medida, el que habíamos pedido con tomate, sin tomate, el que habíamos pedido con queso sin queso y para colmo con el pan de antesdeayer que ni se había preocupado en tostar para disimular la textura de piedra pómez.
7-. Álvaro había pedido una bolsa de papas para los boquerones y no la habían traído, me acoré y la pedí:
- Por favor, ¿podría traer una bolsita de papas? Y fue literal una “bolsita” que exagerando podría decir que tenía 5 papas y rancias.
- ¿Perdone estos dos trozos iguales son dos bocadillos ó es uno partido en dos partes porque nadie más a pedido bocadillo de pechuga? – Mauro al preguntar no sabía la que iba a liar su pregunta inocente-.
- Yo no trabajo aquí, yo no soy de aquí, yo no hablo español…(joder pues eso lo has pronunciado que te cagas mujer)
Uno de los clientes habituales que parecía estar liado con la señora, además de ser pariente de Macario (el de José Luís Moreno) intentó ayudar:
- Espera que voy a preguntarle a la cocinera.
Sale la cocinera…
A ver, os hago una pregunta queridos lectores: ¿Cómo coño le preguntas a dos Ucranianas que no hablan apenas español que las han dejado al cargo de un bar que no es suyo, que si lo que te han traído son dos bocadillos ó uno, y que si son dos se han equivocado porque de pechuga sólo queríamos uno?!!!!
Sí, nos armamos de valor y paciencia una vez más, lentamente, con muchos gestos y encima calmando a la señora que estaba súper nerviosa porque nos veía “un poco” descontentos con el servicio nos intentamos explicar y parece ser que lo conseguimos.
Sacamos en claro que era uno y además que estaba repartiéndonos el pan como podía porque no le quedaba más. Es decir, que si llegamos a ser 8 en vez de 7 ó uno no hubiera cenado ó nos hubiera puesto canapés en vez de bocadillos repartiendo el pan que tenía.
Para colmo cuando Mauro se disponía a morder su bocadillo se le acerca “Macario” a escasos centímetros de su cara gritándole:
- “¿Pero era uno ó eran dos, eh, eh? ¿Era uno o dós?
- Dos eran dos (le importa apartarse…estoy intentando cenar)
Bien, nos sacan todos los bocatas y yo veo que mi carne está poco hecha (por no decir que el fuego ni lo había visto) me levanto y me dirijo al cliente habitual metido a camarero provisional y amablemente le digo:
- Le podría decir que me pase un poco más la carne, es que está cruda.
- Si, claro.
Me vuelvo a la mesa y Nando me dice “he oído la puerta del microondas”…”bueno si me hace la carne un poco más y me la puedo comer me conformo, aunque sea al microondas, a ver si acabamos de cenar y nos largamos ya de una vez”. Pero cual fue mi sorpresa, la buena mujer, que sabía de restauración lo que yo de Oposiciones a Bombero no se le había ocurrido otra que meterme el bocadillo entero en el microondas!!!!, vamos la carne igual de cruda y el pan más chicloso que un Boomer en agosto y aún se me quedó mirando a ver si me lo comía (no señora, ahí se quedó). Tras esto amenacé “si me cobran más de 5 € por esto, pido una hoja de reclamación” y Mauro me miró con cara de “es para pedirla pero pobre mujer ¿no te da pena?” (hay que ver lo que nos podemos decir con una mirada!!). Sí, me daba pena, la mujer había hecho lo que buenamente había podido, además la cuenta acabó saliéndonos por 4’50€ a cada uno, así que me quedé con las ganas de pedirla.
Para apuntillar la noche, además de la nota que nos entregó que raya la pulcritud, limpieza y sublimidad ortográfica (podéis verla escaneada), antes de irnos nos trajo un platito con caramelos, supongo que a modo de disculpa, y a María le trajo dos magdalenas acompañadas de la frase “PARA LA CHIQUITA, DE REGALO”
Si llego a ser yo le meto el DNI en la boca y le digo “señora que tengo 22 años joder” ó puede ser que algo menos educado y que no hubiera entendido “senyora, que ja tinc pels en la figa” (señora que ya tengo pelos en el coño)

* Curri: Componente de la Peña de amigos Curri-Cacha.